domingo, 20 de diciembre de 2009


Capitulo 8.
- Sacad una hoja – exclamó Lanzani en un tono que no admitía réplica el jueves al llegar a clase. Sonreí… – Y pongan los trabajos de recuperación sobre la mesa - dictó cinco preguntas comprendidas entre las páginas que me señaló y comenzamos a hacerlo. Una vez hube terminado, se lo entregué y me volví a sentar. Él tenía la costumbre de irse paseando por las mesas. Volvió a aparecer de improvisto en la mía. Yo había sacado un libro y leía tranquilamente.- ¿Mitología y Leyendas? - susurró, como hacía siempre.- Me entró curiosidad – musité – Gas me lo ha prestado.- Ya me contará – y se fue dejando sobre la mesa mi trabajo de recuperación con un 10 garabateado y una nota en un pósit: "¿Ves como no es tan difícil mantener el pico cerrado?"Lo despegué y lo tiré a la basura ante su atenta mirada.Al finalizar la clase me dijo:- Esposito a quitar grapas el lunes en el recreo por levantarse sin mi permiso – lo que usted diga mi capitán.El viernes llegó y yo estaba contenta porque no tenía clase con mi "profesor favorito", como le había denominado.El día pasó volando pero cuando estábamos a última hora pensé que no me podía ir peor.Juan Pedro Lanzani sería a partir de ahora nuestro tutor, porque según el director, deberían ser personas con las que tuviéramos una asignatura común, al menos tres horas a la semana.Adiós a la alegría del viernes…- He corregido vuestros exámenes sorpresa. Como tarea para el fin de semana vais a tener que repetir los ejercicios que tengáis mal o los que yo os haya anotado. Esposito, repártelos – me ordenó. Yo los cogí bruscamente de sus manos – Y alegra esa cara, que es viernes – rechiné los dientes intentando controlarme. Mi examen estaba el último, y seguramente, aposta. Me senté en mi sitio y revisé el examen. Ni siquiera vi la calificación, tan sólo otro pósit: "REPITA TODOS LOS EJERCICIOS"Estaba furiosa pero no quería discutir por lo que saqué otra vez Mitología y Leyendas y ocupé mi tiempo.Esa tarde había quedado con Euge para ir de compras y estaba pensando qué más podíamos hacer.Como faltaba ya poco para la hora de la salida, nos dejó marchar. Yo me entretuve recogiendo mis cosas y me quedé a solas con el profesor Lanzani.- No se olvide del castigo – me dijo mientras abría la puerta y me dejaba pasar.- Como hacerlo si está usted recordándomelo todo el tiempo.- ¿Cómo conseguiste el trabajo?- Pasaba por allí, vi el cartel y Gas me dijo que no podía dejar pasar esta oportunidad.- Te encandiló con su palabrería barata.- Creo que estaba desesperado…- Sin ofender – repliqué mientras bajábamos las escaleras.- No es muy común que una niña de tu edad trabaje.- Esta niña – dije enfatizando la palabra – va a cumplir los dieciocho años dentro de unos meses y si lo hago es por que mis padres dan mucho dinero a mi hermano mayor que está en la universidad. Así puedo hacerme yo cargo de mis gastos y… ¿por qué le estoy contando esto? – ya casi estábamos en la puerta cuando vi una figura muy conocida. Él me sonrió como siempre y yo me tiré a sus brazos dejando a mi profesor pasmado.- ¿Saben que estás aquí? – pregunté por encima del ruido de la moto.- Acabo de llegar – me respondió. ¡Qué emoción!Bajamos en la puerta de casa. Le pedí que se mantuviera el silencio. Mamá y papá ya estarían allí. Íbamos a darles una sorpresa…- Hola mamá – exclamé al entrar – ¡Mira quien ha venido a vernos!- ¡Nico, hijo mío! – dijo mi madre cuando Nico, mi hermano mayor, entró.Pasamos una comida muy amena. Nico iba a quedarse una semana. ¡Qué bien!El fin de semana se me hizo muy corto. Teníamos tanto que hacer y tan poco tiempo.El domingo por la tarde Nico me llevó a dar una vuelta en su moto. Me gustaba sentir el viento contra el casco y esa sensación de que todo vuela ante nosotros…Atesoré cada momento que pasamos todos juntos, ya que no venía muy de seguido. El lunes cumplí el maldito castigo con Lanzani… Que asco…El martes me levanté tardísimo. Iba a llegar tarde, pero Nico se ofreció a llevarme.Cuando m soltó en la puerta del instituto, fui a devolverle el casco. Me dijo que a la salida vendría a por mí. ¡Mejor!Me despedí y entré apresuradamente a la clase de Lengua.- Esposito, retraso – me saludó Lanzani nada más entrar – Menuda costumbre está cogiendo – estaba más malhumorado que los demás días.
La moto se caló y… - dije mientras me sentaba y sacaba mis cosas.- No me replique. Enséñeme los ejercicios que le mandé del examen – me espetó furioso… Si ya sabía yo que algo se me olvidaba…- No lo he hecho – respondí simplemente y aparentando tranquilidad.- ¿Por qué? – preguntó subiendo el volumen de su voz.- Me parecía una tontería repetirlo cuando lo tenía bien hecho. Usted dijo que las que tuviéramos mal.- Esa no es excusa. Cuando yo mando algo, se hace y punto – gritó. La cosa se había complicado – Yo soy la autoridad en el aula y tienes que respetarme.- Si yo le respeto – estaba un poco asustada… mucho… bastante… Pero no era para que me hablara así – Sólo estaba dando mi opinión.- ¡Nadie te la ha pedido!- Usted – respondí inocentemente. Si él no me respetaba, dándome esas voces; pues yo… - O acaso no dijo…- ¡FUERA DE MI CLASE! – me levanté y salí con la cabeza bien alta.- Esos no son modales profesor Lanzani – respondí suavemente, cerrando la puerta. Si hubiera tenido algo en las manos, me lo habría tirado.Cuando se acabó la clase, él salió y nuestras miradas se encontraron desafiantes.- Señorita Esposito. Debería cuidar mejor sus compañías. No creo que un chico tan mayor le convenga. La está perjudicando. Si sigue así, me veré obligado a llamar a sus padres otra vez – el mismo cuento siempre ¿Podría cambiar su repertorio?
- ¿Qué chico mayor? – pregunté entre extrañada y atónita.- Usted sabe perfectamente quien es, Esposito – y se fue… No le di importancia ninguna y seguí con mis clases.Durante las clases del miércoles estuve pensando en el chico mayor que me dijo el profesor. Había pensado en todos ellos a los que había visto recientemente, y más aun que el profesor me haya visto con ellos… Tan sólo llegué a una conclusión. ¡Vaya una confusión que había en la cabeza de Lanzani!Al finalizar la clase, intenté explicárselo.- Por si le interesa, el dueño de la moto – dije señalando el casco – ese "chico mayor" del que usted habla, es mi hermano, el de la universidad – idiota…

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